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Logran convertir basura difícil de procesar en una sustancia que captura carbono

Un laboratorio de la Universidad de Rice ha logrado transformar la basura plástica en un maestro de la captura del carbono

Planeta El Confidencial 24 de abril de 2022
El plástico usado puede absorber el exceso de dióxido de carbono. (EFE)
El plástico usado puede absorber el exceso de dióxido de carbono. (EFE)

¿Podríamos hacer que esos desechos plásticos, inservibles, que se acumulan por montañas y por doquier, tuviesen un segundo propósito ecológicamente interesante? Así es. Un equipo de científicos de la Universidad de Rice en Houston (EEUU) puede hacer que el plástico usado absorba el exceso de dióxido de carbono.

En este problema apremiante que es la acumulación de plástico, la química tiene mucho que decir. Los investigadores describen en su estudio publicado en la revista 'ACS Nano' la técnica química recién descubierta en su laboratorio para convertir los desechos plásticos en un absorbente eficaz de dióxido de carbono (CO₂) para la industria.

Un nuevo enfoque para pirolizar plástico

En esencia, emplean un proceso utilizado actualmente para pirolizar plástico llamado reciclaje químico. Se trata de calentar desechos plásticos en presencia de acetato de potasio (esta es la novedad). Este método produce partículas con poros a escala nanométrica que tienen la funcionalidad de atrapar moléculas de dióxido de carbono; hasta un 18% de su peso en CO₂ a temperatura ambiente. Estas partículas, según los autores, se podrían usar para eliminar el CO₂ de las corrientes de gases de combustión.

 "Es una excelente manera de abordar un problema, los desechos plásticos, y abordar otro problema, las emisiones de CO₂"

Comienza con plástico pulverizado, esto es, desechos plásticos que son convertidos previamente en polvo, que se mezcla con acetato de potasio en una proporción específica. Luego, la mezcla se calienta a más de 1.000 grados Fahrenheit (600 °C) durante 45 minutos para mejorar los poros, la mayoría de los cuales miden alrededor de un ancho de 0,7 nanómetros. Temperaturas más altas dieron como resultado poros más anchos.

Las jarras de plástico usadas fueron uno de los mejores materiales para crear los diminutos sumideros de carbono.

"Las fuentes puntuales de emisiones de CO₂, como las chimeneas de escape de las centrales eléctricas, pueden equiparse con este material derivado de desechos plásticos para eliminar enormes cantidades de CO₂ que normalmente llenarían la atmósfera", aclara el químico de la Universidad de Rice, James Tour. "Es una excelente manera de abordar dos problemas, los desechos plásticos y las emisiones de CO₂".

Y puede reutilizarse

Otra de las ventajas de este método de transformación de la basura plástica en un producto útil para secuestrar carbono es que podría reutilizarse. Calentar el absorbente alrededor de 75 °C libera dióxido de carbono atrapado obtenido de los poros, regenerando así casi el 90% de los puntos de unión del material.

Dado que su ciclo es de 75 °C, los recipientes de cloruro de polivinilo serían los más adecuados para reemplazar los costosos recipientes de metal que generalmente se necesitan para este propósito. Además, tendría una vida útil más prolongada en comparación con las aminas líquidas, lo que reduce el tiempo de inactividad como resultado de la formación de lodos y la corrosión.

Un método muy económico

Los investigadores estiman que solo costaría alrededor de 21 dólares (unos 19 euros al cambio) eliminar una tonelada de carbono del aire utilizando este material, el acetato de potasio, mucho menos costoso que el proceso basado en aminas que consume mucha energía y que cuesta entre 80 y 160 dólares (73-147 euros) por tonelada.

El equipo también cree que los derivados del petróleo de este proceso podrían reciclarse en forma de lubricantes o detergentes.

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