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Búnkeres, pastillas de yodo y abrazo a la OTAN: así se preparan los países nórdicos ante Rusia

En Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia, el manual de resistencia utilizado durante los años de la Unión Soviética está siendo desempolvado y actualizado

General El Confidencial 11 de mayo de 2022
Ejercicios militares Cold Response de la OTAN en Rena, Noruega. (EFE-Geir Olsen)
Ejercicios militares Cold Response de la OTAN en Rena, Noruega. (EFE/Geir Olsen)

El candado de hierro se congela en invierno, haciendo que sea imposible meterle la llave para abrir la puerta. Además, si uno quiere ir al baño, tiene que dejar el subsuelo y subir a la estación de metro más cercana. A pesar de estos inconvenientes, bajo la ajardinada Herman Triers Plads, en el corazón de Copenhague, yace una reliquia del pasado a la que puede que pronto se le tenga que sacudir el polvo. Hace ya unos años que Emil Baun Bartram, de 25 años, alquila el búnker 326, construido durante la Guerra Fría, como local de ensayo con su grupo de música. Más allá de ser un buen sitio para hacer ruido sin molestar a nadie, refugios como este se extienden por toda la ciudad y durante décadas fueron de gran importancia para construir parte de lo que se conocía como la 'defensa civil' de Dinamarca.

En este país, así como en Noruega, Suecia y Finlandia, cuando la amenaza de un conflicto nuclear con la URSS estaba al orden del día, se preparó a la población para reaccionar en caso de todo tipo de emergencias, ataques con misiles o bombardeos. Con la caída del muro de Berlín, la percepción en los países nórdicos de que Rusia representaba una amenaza se fue diluyendo y los planes de defensa civil cayeron casi en el olvido. Pero con la invasión de Crimea primero, y ahora la guerra en Ucrania, se ha confirmado que los países no pueden descartar ninguna posible amenaza. Menos aún cuando desde Moscú se ha avisado de que se movilizarán y pondrán en alerta máxima en el mar Báltico todos los sistemas de defensa, incluido el arsenal nuclear, en caso de que Suecia y Finlandia pasen a ser miembros de la OTAN.

Finlandia, que comparte más de 1.300 kilómetros de frontera con Rusia, es uno de los países de Europa mejor preparados para un escenario de guerra, y Suecia cuenta con una extensa red de búnkeres bien señalizada y de fácil acceso para la población, destinados a proteger a sus ciudadanos de posibles ataques militares, radiaciones o armas químicas. En Dinamarca, país miembro fundador de la OTAN, el último recuento hecho en 2002 apuntaba que acogía refugios para 4,7 millones de habitantes, lo que representa el 80% de la población actual. Poco más de dos semanas después de que los tanques rusos entraran en Ucrania, la Agencia Danesa de Gestión de Emergencias y el Ministerio de Defensa pidieron hacer una revaluación del estado de estos refugios, a la vez que el país se plantea cómo actualizar los sistemas civiles de defensa.

Búnkeres y millones de pastillas de yodo

Desde hace semanas, los medios de comunicación daneses reportan que en las farmacias y droguerías se han agotado las pastillas de yodo, que se utilizan para protegerse contra la radicación en caso de fuga nuclear. La noticia sorprendió aún más cuando el Consejo Nacional de Salud anunciaba en marzo la compra de dos millones de estas cápsulas, que se repartirían en caso de emergencia en los centros escolares y entre la población menor de 40 años. A su vez, la página web del Servicio de Gestión de Emergencias recordaba en un comunicado, escrito también en ucraniano y en ruso, que el 4 de mayo se pondrían a prueba las sirenas de emergencias, un ejercicio que se hace periódicamente para probar el funcionamiento del sistema de alertas repartidas por todo el país.

Desde el Ministerio de Defensa y los servicios de Inteligencia daneses, se ha reiterado en numerosas ocasiones que “no existe ninguna amenaza militar contra Dinamarca”. Sin embargo, la percepción puede ser otra, ya que una encuesta recién publicada en la televisión pública DR señalaba que uno de cada tres daneses teme que el conflicto en Ucrania termine convirtiéndose en una Tercera Guerra Mundial y acabe golpeando a su país.

Según Rasmus Dahlberg, experto en estudios estratégicos en la Academia de Defensa, “tras la guerra en Ucrania no hay un incremento de la amenaza, pero sí un incremento de la percepción de amenaza”. “En las últimas dos décadas nos hemos olvidado de los refugios, como todo lo que tenía que ver con la Guerra Fría, y muchos de los nuevos edificios se han construido sin búnkeres adecuados”, agrega. Lene Sandberg, experta en gestiones de crisis en la Universidad de Copenhague, asegura que tras el paso de los años “algunos de los refugios están en tan mal estado que ya no se podrían utilizar, pero muchos otros sí, por esto es importante saber exactamente cuántos tenemos disponibles en el país”. Hasta el año 2003, existía una ley que obligaba a los propietarios de los búnkeres a tenerlos operativos en 24 horas en caso de aviso. Sin embargo, ahora no hay un periodo específico y en muchos casos los vecinos emplean estos refugios como trasteros debajo de sus casas.

Más allá de los refugios, para Rasmus Dahlberg los sistemas de defensa civiles se tendrían que actualizar y poner a prueba en el contexto actual. “Ahora no necesitamos tantos muros de hormigón, necesitamos más 'firewalls”, asegura el experto. Dinamarca tiene una de las administraciones públicas más digitalizadas del mundo, un sistema tecnológico muy coordinado y eficiente que funciona realmente bien, “pero que a la vez nos hace mucho más vulnerables a los ciberataques, por eso tendría sentido de ahora en adelante priorizar en seguridad cibernética”, asegura.

Siguiendo el ejemplo de Suecia y Finlandia

En Suecia, la palabra 'skyddsrum' significa 'habitación segura' y se refiere a los refugios y búnkeres que son fácilmente reconocibles desde el exterior por un icono de un triángulo azul dentro de un cuadrado naranja. Actualmente, el país tiene 65.000 refugios que cuentan con capacidad para acoger a cerca de siete millones de ciudadanos. En 2002, el Gobierno decidió dejar de construir más búnkeres, pero en los últimos años, a medida que los agravios con Rusia se han hecho más evidentes y el país se ha ido acercando a la OTAN, se ha desarrollado un plan para construir más plazas. En la página web de la Agencia Sueca de Protección Civil, es fácil encontrar un mapa con la localización de cada refugio, así como un folleto informativo para situaciones de crisis que se reparte desde 2018 en cada hogar del país. Ahí, se especifica cómo los ciudadanos deben actuar en caso de ataque con armas químicas o un bombardeo, además de detallar qué debería incluir el kit de emergencia que todo el mundo tendría que tener en casa.

Pero si hay un país en el norte de Europa que por su historia y por su localización esté más preparado para una posible escalada en el conflicto con Rusia, este es Finlandia. Bajo el subsuelo de Helsinki, durante años se ha construido una extensa red de túneles. Y sus centros polideportivos, aparcamientos o trasteros privados rápidamente se pueden convertir en refugios antibombardeos para acoger hasta a 900.000 personas, más habitantes de los que tiene la capital. Estos búnkeres, preparados para casos de ataques con armas químicas y nucleares, forman parte de la denominada 'seguridad integral', un plan desarrollado para garantizar, por ejemplo, el suministro de alimentos y combustible durante cinco meses. Además, el país, lejos de ser una sociedad militarizada, ha mantenido el servicio militar obligatorio para los hombres. A pesar de ser uno de los países pequeños en Europa, en situación de guerra puede reclutar un ejército de 280.000 soldados y 900.000 reservistas.

Para la experta Lene Sandberg, a pesar de las diferencias danesas con Suecia y Finlandia, que hasta ahora no pertenecen a la OTAN, los dos países son buenos ejemplos de compromiso con la defensa civil. “En Dinamarca hemos tenido un poco de miedo de hablar sobre la guerra para no crear pánico en la sociedad, pero ahora es un buen momento para debatirlo. ¿Deberíamos hacer como nuestros vecinos nórdicos?”, se pregunta.

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