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Europa puede producir 14 millones de vehículos eléctricos en 2023 con el níquel y el litio actuales

La UE debe centrarse en la obtención de las materias primas sostenibles que el continente necesita para avanzar hacia su independencia energética y sus objetivos climáticos

Actualidad y economía El Confidencial 13 de mayo de 2022
Fábrica de coches eléctricos en Alemania (EFE-F.Singer)
Fábrica de coches eléctricos en Alemania (EFE/F.Singer)

El incesante avance del vehículo eléctrico en todo el mundo está tensionando y aumentando la demanda de minerales en los mercados internacionales. El nuevo estudio de Transport& Environment (T&E) aborda esta problemática, evidenciando que se dispone de suficiente litio y níquel para poder producir hasta 14 millones de vehículos eléctricos en 2023, una proporción superior en un 55% a lo que estima el propio mercado automovilístico. Todo ello teniendo en cuenta una reducción de las importaciones minerales procedentes de Rusia.

Pero, es más, de aquí a 2025 incluso se podría alcanzar una producción de 21 millones de vehículos eléctricos. El estudio demuestra como, por lo menos en el corto plazo, existe una disponibilidad de materias primas para acelerar la sustitución de los vehículos de combustión interna. Es decir, hoy en día no hay un cuello de botella por una oferta limitada de materias primas para acelerar la expansión de una flota de vehículos electrificados.

Así lo asevera Julia Poliscanova, Directora senior de T&E: "la guerra de Ucrania ha demostrado que debemos desprendernos del petróleo. La mejor manera de hacerlo es con la electricidad. A pesar de lo que se dice, no hay escasez de litio o níquel en la corteza terrestre”. De esta forma, reitera que “es sólo la falta de voluntad política lo que hace que Europa sea vulnerable a las restricciones de suministro".

Pero, no lanzan las campanas al vuelo porque el que haya litio y níquel de sobra a corto plazo no es sinónimo de que las empresas europeas puedan comprarlo fácilmente. Tras años de bajo rendimiento y rentabilidad, según afirma T&E, las empresas mineras podrían estar disfrutando de altos precios, sin aumentar su volumen de metal en los mercados, y así obteniendo mayores beneficios.

La competencia está en China y EEUU

El rápido crecimiento de ventas de coches eléctricos en China y EE.UU. supone una competencia de recursos para que Europa asegure un volumen de mercado óptimo. Las empresas del gigante asiático están asegurando activos mineros de litio a nivel mundial, bajo la estrategia de ampliar tanto su producción de baterías como en el extranjero. Por su parte, EE.UU. está impulsando el suministro nacional de metales críticos.

En cambio, Europa sigue focalizando sus esfuerzos en el petróleo y el gas, asegurando sus suministros desde países como Qatar y Argelia, en lugar de utilizar su fuerza diplomática para aumentar sus relaciones comerciales con países exportadores de minerales. El estudio señala la necesidad de aumentar el flujo importador con Australia y Sudamérica para el litio o Indonesia y Canadá para el níquel.

Como reitera Julia Poliscanova "ahora es el momento de centrarse en la obtención de las materias primas sostenibles que el continente necesita para nuestra independencia energética y un futuro verde." Para mejorar este déficit, proponen la creación de un organismo centralizado que gestione este ámbito, sea bajo una Alianza Europea de Baterías o directamente a través de la Comisión Europea.

Los actuales precios al contado de los minerales es una justificación legítima para llevarlo a cabo, según apostillan los autores del documento, mejorando el mercado tan ajustado de minerales actual y evitando el retraso en la inversión de tecnologías, los plazos de entrega y el cumplimiento de normativas por parte de los vehículos eléctricos. Las políticas energéticas de todos los países deben no solo acompasar, sino facilitar su llegada a los puntos de venta y agilizar los plazos de gestión de la normativa ambiental.

Para Europa las opciones se multiplican a largo plazo. Los elevados precios actuales están llevando a las empresas mineras y de reciclaje de materiales a aumentar la oferta de metales para las baterías, incrementando su capacidad para más allá de 2025. Hasta los nuevos proyectos de minería, más limpia y con menos residuos, están llegando a suelo europeo.

La industria de las baterías también está adaptando sus prototipos por los altos precios, ultimando el diseño y puesta en marcha de baterías de iones litio sin cobalto ni níquel (LFP), de iones de sodio o de vanadio. En última instancia, los fabricantes de automóviles deberían asegurarse ahora el suministro de estas materias primas -mediante contratos directos o asociaciones- en sus planes de producción de vehículos eléctricos para finales de esta década.

  La nueva batería de vanadio diseñada por el CSIC (EFE-J.Cebollada)
La nueva batería de vanadio diseñada por el CSIC (EFE/J.Cebollada)

Reforzar la sostenibilidad de la industria minera y exigir un compromiso social en las zonas afectadas permitirá a las empresas europeas competir en los mercados internacionales y no quedarse atrás. Todo lo que no importemos y generemos en nuestro continente tendrá un menor coste y permitirá una rápida expansión, atendiendo a los objetivos climáticos.

Así mismo, una política industrial inteligente y con visión, una actitud inequívoca de la industria automovilística europea (que no se desvíe hacia combustibles sintéticos ineficientes) y una dirección política clara -como el objetivo de que todos los coches y las furgonetas sean 100% eléctricos a partir de 2035, seguidos por la mayoría de los camiones- pueden poner a Europa en la carrera mundial. Buscar nuevos suministradores de combustibles fósiles no lo hará.

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