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420 mil personas mueren cada año por consumir alimentos contaminados

Planeta Guillermo Romero Salamanca 08 de junio de 2022
UNICEF-Omid Fazel
UNICEF/Omid Fazel

Responsables de unos 600 millones de casos de enfermedades transmitidas por alimentos, los víveres no inocuos son una amenaza para la salud humana y las economías, provocando cada año 420.000 muertes y una pérdida de productividad cercana a los 95.000 millones de dólares, enfatizó la ONU con motivo del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recalcaron que la comida segura es esencial para la salud y el bienestar humanos y recordaron que las enfermedades debidas a los alimentos contaminados afectan desproporcionadamente a las personas vulnerables y marginadas, como mujeres y niños, y a las poblaciones sujetas a los conflictos y la migración.

De acuerdo con las agencias, si se mejora la inocuidad y calidad de los alimentos, también se reducen el hambre, la desnutrición y la mortalidad infantil, además de que los niños pierden menos días de escuela y los adultos se ausentan menos del trabajo.

Más de 200 enfermedades y 700 mil muertes por infecciones

En la edición para 2022 de la Guía Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, la OMS especificó que más de 200 enfermedades son causadas por ingerir alimentos contaminados con bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas como los metales pesados.

La carga que esto tiene en los sistemas de salud pública es comparable a la de la malaria o el VIH-SIDA. Sin embargo, las enfermedades provocadas por los víveres no inocuos se pueden prevenir con educación, higiene y la manipulación adecuada de los alimentos.

El documento explica que los microbios resistentes a los antimicrobianos se pueden transmitir a través de la cadena alimentaria, por contacto directo entre animales y personas o a través del medio ambiente, y detalla que unas 700.000 personas mueren cada año en el mundo debido a infecciones resistentes a los antimicrobianos.

Además, subraya que las enfermedades causadas por parásitos transmitidos por los alimentos pueden provocar problemas de salud agudos y crónicos, y refiere que los casos de las once principales enfermedades parasitarias llegan a 48,4 millones al año, y que un 48 % de ellos es de origen alimentario.

Desnutrición y mortalidad entre los niños

La OMS llamó la atención sobre el elevado riesgo de desnutrición y mortalidad por ingesta de alimentos nocivos que tienen los menores de cinco años y precisa que este colectivo representa el 40% de las enfermedades transmitidas por víveres. Los alimentos nocivos causan una de cada seis muertes por diarrea, una de las afecciones que más decesos provocan en ese grupo de edad.

En este renglón, el organismo insistió en que los alimentos inocuos y nutritivos son básicos para el crecimiento y el desarrollo infantiles porque mejoran el potencial intelectual y físico, e incrementan el rendimiento escolar y la productividad laboral en la vida adulta.

Asimismo, hizo hincapié en que la lactancia materna exclusiva es la forma más segura de alimentar a los bebés durante los primeros seis meses de vida.

Por otra parte, aseveró que la producción de alimentos inocuos reduce la pérdida y el desperdicio de alimentos y beneficia al planeta.

Aumento de la productividad

La guía asegura que los alimentos inocuos también ayudan a la economía mediante el aumento de la productividad, permitiendo mercados de alimentos nacionales prósperos, exportaciones y un comercio de alimentos estable.

Del mismo modo, los alimentos inocuos reducen la presión en los sistemas de atención sanitaria.

La OMS indicó que la salud de los animales, las plantas y el medio ambiente en el que se producen afectan la inocuidad de los alimentos, por lo que abogó por la adopción de un enfoque integral que garantice que todos los víveres que lleguen al consumidor sean inocuos.

Entre los avances en esa dirección, mencionó que 188 países más la Unión Europea han negociado recomendaciones basadas en datos científicos relacionados con la inocuidad y la calidad de los alimentos, las normas del Codex Alimentarius, que garantizan que la comida sea inocua y se pueda comercializar.

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